TIPOS DE ABONOS

Abono verde. Es un compuesto que contiene un aporte extra de nitrógeno. Si quieres obtenerlo tú mismo, es sencillo. Tan solo tendrás que plantar leguminosas (habas, guisantes, judías, alfalfa o trébol) y enterrarlas. Fácil, económico y muy conveniente para los vegetales.
Compost. Se obtiene mediante materia orgánica previamente fermentada. Para elaborarlo deberás usar restos de comida, residuos agrícolas, estiércol de animales y humus de lombriz. Muy de moda en las casas con jardín.
Estiércol. Se consigue a partir de animales herbívoros como la oveja, cabra, caballo, conejos, etc. Se trata de una manera absolutamente natural de nutrir la tierra y tus plantas. Lo puedes comprar en viveros o granjas, ¡y ya lo hay sin olor!
Guano. Puede que lo conozcas con el nombre de gallinaza. Es similar al estiércol, pero elaborado a partir de excrementos de palomina y murciélagos. Se trata de una mezcla muy nutritiva, sobre todo para las plantas hortícolas.
Turba. Este compuesto de color pardo oscuro o más claro aparece en áreas pantanosas debido a la gran descomposición de restos vegetales. Con un pH de 3.5, la debes usar mezclada con otro tipo de sustrato, ya que su función es la de acidificar.

ABONOS QUIMICOS

Los fertilizantes de este tipo siguen siendo los más utilizados en los hogares. Sin embargo, la tendencia a elegir uno orgánico va en aumento.

Convencionales. También llamados de rápida liberación, los puedes encontrar en distintos formatos: fosfóricos, nitrogenados, potásicos, binarios (con 2 de los macronutrientes) o ternarios, que contienen los 3 macronutrientes. Estos son el nitrógeno, fósforo y potasio.
De liberación lenta. A diferencia de los convencionales que la planta puede absorber al momento, los de liberación lenta se van disolviendo lentamente con los riegos.
Específicos para cada especie de planta. Los puedes conseguir en formato granulado o líquido. Los hay específicos para cada especie: cactus, césped, bonsáis, plantas verdes de interior o acidófilas, etc.
Organominerales. Son una interesante combinación de minerales con materia orgánica.
Foliares. Se aplican mediante pulverización sobre las hojas. Resuelven con gran rapidez problemas como la falta de manganeso o de hierro.

Factores a tener en cuenta antes de su utilización

Ahora que ya conoces los tipos de abono existentes en el mercado, es hora de aprender cómo utilizarlos para que las especies de tu jardín se beneficien al máximo de él.

En primer lugar y contrariamente a lo que la mayoría pensamos, hay que abonarlas a lo largo de todo el año. Existe la creencia popular de que solo debemos aportar nutrientes durante los meses de más calor. Sin embargo, esto carece de base científica. La realidad es que tanto en verano como en invierno los árboles necesitan comer y beber para potenciar un crecimiento adecuado.

Por ello, en la temporada de otoño-invierno será mejor que optes por un abono de liberación lenta, mientras que en la temporada estival serán más apropiados los específicos o el guano. De este modo, estarás cubriendo sus necesidades durante todas las estaciones del año.

¿Sabes en qué casos no has de abonarlas? Nunca lo hagas inmediatamente después de haberlas trasplantado o si hace poco que las has adquirido y la tierra está muy seca. En este caso, riega y deja pasar unos días antes de proceder al abonado.

En definitiva, los abonos para plantas son un complemento de jardinería que no puede faltar para que tus flores crezcan fuertes y sanas. Recuerda elegir el adecuado para cada especie y momento del año, ¡y disfruta de tu jardín.


Comentarios